El taller de TV es como una gran obra de teatro. Cada dos semanas se estrena una función nueva, con directores y actores distintos.
Durante el primer reparto de papeles me tocó el de productora y coordinadora. Mi labor consistía en preocuparme de que a nadie la faltase de nada. Administré las cintas, me encargué de conseguir la publicidad, de hacer las fotocopias, de comprar el maquillaje, y perseguí a los compañeros para que rellenasen los scripts, entre otras cosas.
Tras los ojos de una productora pude ver como mis compañeros tenían dificultades por entregar las piezas a tiempo. Hubo grupos que no pudieron grabar nada el mismo día, fueron pocos quienes lo consiguieron. No obstante todos pudieron acabar su trabajo para el día y la hora de la emisión.
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